Un pedacito de mi historia

Ilustración: Maca Flores

Cuando estaba embarazada, el papá de mi hijo se fue de viaje. El mismo día que se fue (o al día siguiente, ya no recuerdo pero es un detalle menor al lado de lo que viene), al ir a hacer pis me encontré con sangre… no era marrón, era roja. Mi universo se detuvo, no sólo por el miedo que me inundó sino porque no sabía qué hacer ni a quién acudir. Nadie de mi entorno sabía que estaba gestando… Inevitablemente tuve que pedir ayuda, y así compartir lo más lindo que me había pasado en la vida junto a lo más aterrador: “tengo una buena y una mala noticia para contarte”, le dije a la tía de Rami llorando, “estoy embarazada, pero estoy con pérdidas, necesito que por favor me lleves a la guardia”.

Unas semanas antes, le había preguntado a mi obstetra si los antecedentes familiares podían repetirse: mi mamá había parido a Sebastián con veintitantas semanas de gestación y él no había sobrevivido. Un trabajo de parto que se había desencadenado de forma espontánea antes de tiempo. “Incompetencia cervical”, “útero irritable”, le habían dicho. ¿Y si a mí me pasaba lo mismo? Temía.

Voy y vengo en esta historia. Yo pasé un mes en reposo absoluto. Ella pasó todo mi embarazo en cama, con cerclaje, amenaza de parto prematuro, duvadilán y llena de miedos, luego de lo sucedido unos años antes con mi hermano… Duelo que había quedado suspendido, silenciado… Un dolor que no había podido ser compartido, puesto en palabras, que no había tenido lugar en su momento…

Cuando empecé a formarme en perinatal, se abrieron conversaciones profundas en mi familia, y más que todo con mi mamá. Me acompañaba a todos los talleres que organizábamos desde Nacer Juntos, a las jornadas que facilitábamos en la Comisión de Psicología Perinatal, entre otras actividades. Charlamos mucho, fuimos reconstruyendo significados, rememorando, buscando información significativa, incluso intentamos recuperar la historia clínica de aquella internación aunque no lo logramos. Dejó de ser un tema tabú.

La niña protagonista de Nuestro árbol de jacarandá un poco soy yo, un poco es Caro Mora que hace unos días también les compartió parte de su historia… Quizás también un poco seas vos, tu hijx o quien esté a tu lado 🤍


Deja un comentario