Cuidados equitativos… ¿si o no?

Puede ser un garabato
Oliver Jeffers

Las definiciones del diccionario de la palabra «padre» relacionan su significado con aceptar responsabilidad, sin ninguna mención de palabras como «ternura» y «afecto», pero esas palabras sí se usan para definir lo que significa la palabra «madre». Al colocar la responsabilidad única de nutrir —es decir, de satisfacer las necesidades emocionales y materiales de los niños— sobre las mujeres, la sociedad refuerza la idea de que la madre es más importante que el padre. Estructurado dentro de las definiciones y del uso mismo de los términos «padre» y «madre» está el sentido de que esas dos palabras se refieren a dos experiencias radicalmente diferentes. Caso de que los hombres y las mujeres aceptemos una responsabilidad igual en la crianza, juntos deberemos definir la labor del padre y de la madre de la misma manera. Incluso las teóricas feministas que han subrayado la necesidad de que los hombres compartan de manera equitativa el cuidado de los hijos se resisten a dejar de adjudicar un valor especial a la maternidad. Esto ilustra la disposición de las feministas a glorificar la experiencia fisiológica de la maternidad, así como su falta de disposición a renunciar a la maternidad en tanto área de la vida social en la que las mujeres pueden ejercer poder y control. Las mujeres y la sociedad en su conjunto a menudo consideran al padre que cría por igual como algo único y especial, en lugar de la representación de lo que debería ser la norma.

💬 Fragmentos del capítulo “Crianza revolucionaria” en “Teoría feminista: de los márgenes al centro” de bell hooks


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