Hay un libro viejito de Mabel Burin, al que cada dos por tres vuelvo porque me parece un fuego. En él, problematiza el malestar de las mujeres, nuestras condiciones de salud y nuestros modos de enfermar. Tengo ultra resaltado, con signo de exclamación al margen, el siguiente párrafo: “los estados depresivos de las mujeres pueden ser estudiados como respuestas a condiciones de vida depresógenas”. En este libro, revisa la pareja, la maternidad, las representaciones sociales, las exigencias que internalizamos, las expectativas altamente idealizadas respecto de muchos de los roles feminizados, las dobles jornadas de trabajo, la desvitalización de las corporeidades, el costo que todo ello tiene…
En alguna parte de la segunda mitad, refiere a factores asociados a las depresiones postparto y al analizar aquellos ligados con el contexto psicosocial menciona que “un valioso aporte a estos estudios lo realiza el análisis de las vidas cotidianas de las mujeres: en la experiencia habitual interviene, por ejemplo, el hecho de que la relación de pareja se vuelve casi siempre menos íntima y más propicia a los conflictos; que muchas mujeres se decepcionan ante la ineficacia y la distancia emocional de sus compañeros; que la relación sexual sufre trastornos y se vuelve menos satisfactoria; que las madres se encuentran asumiendo, a menudo casi completamente solas, la enorme responsabilidad material y moral de un hijo, muchas veces sin los recursos adecuados para hacerlo; que ser madre significa, al menos en los primeros meses, volverse ama de casa de tiempo completo y desarrollar en soledad el trabajo de la casa y los cuidados; que la experiencia de atender un bebé implica no sólo alegría, sino también fatiga, frustración y soledad”.
Lo que ella afirma en este texto, que tiene ya más de 30 años pero que en muchos sentidos no pierde vigencia, es que las expectativas sociales asociadas a los roles de género, la dificultad para desmarcarnos de ellas, la sobrecarga que implica que tamaña tarea recaiga en una sola persona, etc etc etc nos coloca en una situación especialmente vulnerable a nivel psíquico.
Si se lo cruzan en alguna librería: a por él, se los recomiendo un montón!
