Somos seres sociales, interactuamos constantemente con otras personas, nuestra propia identidad se constituye en sociedad y todos nuestros comportamientos y pensamientos están atravesados por la cultura y el contexto en el que nos desenvolvemos. Por lo tanto, el entorno incidirá de modos diversos en la crianza. Tu forma única e individual de criar será el producto de múltiples factores.
Hay un plano general donde el entorno provee información, creencias, experiencias, ideas que van armando las representaciones individuales sobre la crianza. Este sería como el entorno intelectual o práctico que conforma el estilo de crianza que pensás aplicar. La experiencia personal de cómo fuiste criada, la forma de criar de seres cercanos, las nuevas propuestas que se difunden en las redes; todas y cada una de ellas contribuirán a generar creencias sobre la forma de enfrentar la crianza. Luego, ocurre la adaptación de estas representaciones mentales a la vida individual en un plano subjetivo. Lo que sabés o creés que vas a hacer y lo que podés, pudiste o querés. Otro plano es el entorno donde desarrollamos nuestra vida cotidiana, un entorno real, concreto. De algún modo, los comentarios o la mirada del otro nos afecta, a algunas personas más, a otras menos, pero difícilmente alguien podría decir que no registra ni recibe el impacto de las otras personas con las que interactúa. Para ello, es necesario diferenciar entre distintos entornos: el familiar, el social y el circunstancial.
Caben las preguntas: ¿qué necesitás de esas personas? ¿qué tipo de interacción tenés con cada grupo? ¿qué esperás? ¿Te afecta lo que te dicen? ¿Te importa? ¿Incide en lo que efectivamente hacés o solo te incomoda? ¿Qué lugar les das a esas voces en la realidad cotidiana? ¿Te sentís juzgada? ¿Lo que elegís es por vos misma o por oposición a lo que viviste como hija?
El trabajo personal que podés hacer con lo que te dicen es más importante que los esfuerzos por explicarle al entorno tu estilo o tus decisiones. La GUÍA más segura es OBSERVAR LO QUE SENTÍS ante la opinión de los demás para después reflexionar.
Fragmentos de “Mamá por donación, el después” de Estela Chardon.
