¿Hay que «matar» a nuestros padres?

“Si vamos a hablar de amor, entonces tenemos que empezar por la célula madre del amor por excelencia. Ese origen del que venimos, que nos toca de sorpresa, ya que no elegimos siquiera nacer. La Madre. Supuestamente, la persona que más puede querernos en este universo. En el mundo patriarcal, aparece una construcción de la Madre como una figura perfecta. La buena madre es la persona que se sacrifica por sus hijos, que está pendiente de su familia, al servicio de las necesidades del hogar. Siempre disponible, de buen humor, te espera con la comida lista y te ayuda con las tareas escolares sin levantar la voz.”

“En el poema de Sharon Olds El apretón, hay una madre que, cansada, le da un apretón a su hija. Y una hija que, siendo chica, se da cuenta de algo que no había visto antes en su madre: el odio. ¿Puede una madre amar y odiar a sus hijos al mismo tiempo? ¿Acaso como hijos no nos pasa a veces lo mismo? (…) Es muy difícil aceptar que, por momentos, odiamos a la misma persona que amamos. Nadie quiere aceptar que a veces el amor y el odio van juntos. Hay una palabra para describir este fenómeno: ambivalencia.”

Nietzsche habla de “matar» a D¡os, Flor y Marcela en el noveno capítulo de «El filo del amor» hablan de “matar» a la Madre: liberarnos de la idea de la Madre santa y perfecta. Desde ya, también proponen matar la idea de Hijo, “que solo puede sentir amor y agradecimiento hacia su padre y su madre o todo aquel que lo haya criado y cuidado.”

Se preguntan “¿qué ganamos matando la idea de madre perfecta e hijo perfecto?” y es un poco lo que espero vengan encontrando en lo que comparto en este cuenta (no por nada es lo que selecciono para publicar, de un librazo cuya lectura es exquisita de principio a fin, playlist incluida): La respuesta a la pregunta es justamente que matando a la Madre y al Hijo, se habilita la creación de nuevos sentidos, como la ambivalencia ya mencionada. Algo así como una salida de uno de los cautiverios conceptualizados por Marcela Lagarde. Para finalmente, poder decirles a nuestros padres y madres (y por qué no a nuestros hijos también, agrego yo) que, aunque los amemos, hay veces que preferimos/necesitamos/deseamos estar un rato solos 🤟


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