Demídov me recibe al cabo de una hora. Pasa el sensor por mi barriga: -Bien, los riñones… Parece que se trata de poliquistosis, posiblemente bilateral. Entran unas quince personas con batas blancas, se disponen en fila y observan en silencio. Allí sigo yo, tumbada, desnuda. Me divido en dos. Aquella yo que está al borde de la histeria, aprieta los párpados para no verlos y llora. La otra, observadora y tranquila, piensa en lo peculiar que resulta el hecho de que toda la escena, tanto en lo relativo a las sensaciones como al entorno, parezca una pesadilla.
-Observen qué cuadro típico: aquí están los quistes, ¿los ven? El tamaño de los riñones es cinco veces mayor de lo normal; vejiga hipoplásica… Miren, por ahora, la cantidad de líquido amniótico es normal pero pronto será insuficiente… Con esta clase de malformaciones, los niños no sobreviven…
El profesor no se dirige a mí sino a los estudiantes. En mí ni repara. No existo. Entiendo que enseñar un «cuadro típico» a los estudiantes y a los médicos principiantes es importante. Pero, si estoy sirviendo honradamente a la ciencia, ¿por qué demonios pagué por esta prueba tres mil rublos? Y, ¿por qué la eminencia no me ha preguntado si tengo inconveniente en que me observen tantos desconocidos? Lo más asombroso es que, cuando le cuento a mi amigo S., pediatra, mi indignación lo sorprende: «es una práctica normal; los estudiantes necesitan aprender».
Sobre la «práctica normal»: ¿acaso es normal que el profesor que me comunica que mi niño no sobrevivirá, no exprese dolor ni compasión? «Lo siento mucho, pero los niños así no sobreviven», hubiera sido mejor. Claro que el profesor no lo siente. Tiene su deformación profesional y probablemente me recibió porque mi caso se podía utilizar con fines pedagógicos, pero todas estas son cuestiones que tienen que ver solo con él y sus cualidades morales. En lo que se refiere a la «práctica normal», la expresión formal de la compasión en casos como este -hablamos de comunicación humana- es la norma. Es un estándar internacional. Básico. Pasarán unos cuantos días hasta darme cuenta de que en nuestro país estos estándares no existen.
💬 Fragmentos de «Tienes que mirar» de Anna Starobinets
