Literatura infantil

Ilustración Soosh

Conoces a la perfección el cuento del topo, ya casi podrías leerlo por ti mismo, aunque por ahora leer es algo que haces a través de tu madre y de mí y de tu abuela y de cualquier adulto que tengas cerca. Hay días en que me dices «léeme», pero también, con frecuencia, dices «quiero leer», lo que por cierto no significa que quieras aprender a leer por ti mismo, sino que quieres que yo lea para ti, o quizás más exactamente que deseas que suceda lo que sucede cuando leemos, porque lo que sucede es cada vez distinto, eso ya lo sabemos: entre lectura y relectura, en cosa de segundos, ha cambiado el libro y hemos cambiado nosotros; nos detenemos en episodios diferentes, jugamos un juego hecho de interrupciones y continuidades que es siempre nuevo.

Antes, cuando recién caminabas, me veías leyendo solo y trepabas a mi regazo para interponerte entre el libro y mis ojos, igual que los gatos, aunque tenías la cortesía de no arañar las páginas. Pronto perdiste esa cortesía, porque de la curiosidad pasaste a la rebelión: verme leyendo solo, en silencio, comenzó a volverse para ti intolerable y me quitabas el libro o rompías la hoja. Y es que la lectura en silencio parece individualista, avara, marchita. Ahora, cuando me sorprendes en el acto mezquino de leer en silencio, me pides que lea en voz alta y yo siempre acepto.

Nadie te enseñó nada acerca de la música, no fue necesario. La música estaba ahí, desde antes del parto; nadie tuvo que explicarte qué era, qué es, cómo funciona. Tampoco nadie te ha explicado la literatura y ojalá nadie te la explique nunca. La lectura silenciosa es en cierto modo una conquista; quienes leemos en silencio y en soledad aprendemos, justamente, a estar solos, o mejor dicho reconquistamos una soledad menos agresiva, una soledad vaciada de angustia; nos sentimos poblados, multiplicados, acompañados mientras leemos en silenciosa soledad sonora. Pero eso vas a descubrirlo por ti mismo dentro de unos años, yo lo sé.

💬 Fragmentos de “Literatura infantil” de Alejandro Zambra (enamorada gracias a mi amiga Sofi Zukerfeld)


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