Prácticamente todo el mundo tiene algo que opinar al respecto de mi maternidad y de mis decisiones alrededor de ella, todo el mundo tiene un consejo, una recomendación o una angustia nueva e inimaginada que transmitirme. El embarazo sigue teniendo el poder de convocar a su alrededor todo tipo de conocimientos médicos, supersticiones, remedios caseros, tradiciones familiares, mitos y temores no solicitados.
Todo está normal. La presión sanguínea, normal. El tamaño, normal. La motricidad, normal. El nivel de líquido amniótico, normal. Todos los percentiles y promedios y cifras, dentro de lo normal. Sonrío ¿aliviada? Cada consulta médica “exitosa” no es más que una celebración de la normalidad.
Ser madre quizá se siente como tener siempre una olla de leche hirviendo en la estufa.
Fragmentos de «Germinal» de Tania Tagle
