No lucho para que todos los partos sean ‘normales’ y fisiológicos. Lucho para que todos los partos acaben siendo respetados y una experiencia empoderadora para la mujer. Porque hay partos que necesitan intervenciones médicas, hay partos que necesitan cirugía abdominal, y bienvenida toda intervención cuándo esté indicada y justificada. Lo importante aquí es la experiencia, haberse sentido en todo momento la protagonista, haberse sentido en control y escuchada. No es tan difícil, se trata de derechos humanos básicos. De respeto, de información, de empatía, de intimidad y de autonomía. Hablamos de tratar a las mujeres como adultas y responsables de su propia salud, de abandonar el paternalismo y de luchar para que todas las experiencias puedan ser positivas y gratificantes. Hablamos de que todas las huellas que dejemos puedan ser algo maravilloso en qué recordar. Hablamos de dar el respeto y honrar cada nacimiento como es merecido, independientemente de como transcurra el final.
Texto Laia Casadevall Castañé
