Hay que ser muy valiente para ser madre en esta sociedad.
Hay que ser muy valiente para NO ser madre en esta sociedad.
Aquello que tiene que ver con las experiencias, vivencias y decisiones tradicionalmente femeninas siempre encuentra un juicio enfrente.
Hay que ser muy valiente para ser madre en este sistema. Soledad, desamparo, invisibilización, falsa conciliación, éxito medido por tus niveles productivos…, pero luego juicios por doquier sobre cómo, cuándo y dónde debes hacerlo. Cómo debes criar y a que ritmo. Que sea rapidito, que no moleste y que te permita ‘volver a ser tu’ cuanto antes: trabajar, tonificar tu cuerpo, follar y estar disponible para los demás. Los ritmos del sistema son antimaternales y anticrianza.
Pero si no eres madre no te libras. Porque hagamos lo que hagamos las mujeres, la lupa va detrás. Por qué no eres madre, ya cambiarás de opinión (sin respetar que esos motivos puedan ser dolorosos). Cuando seas mayor no tendrás quien te cuide. Si lo mejor del mundo es tener hijos. Y, por supuesto, ninguna conciliación entre la vida laboral y la personal, porque no tienes excusa. Para qué quieres tú tener tiempo. Si no tienes criaturas, tampoco es que tengas derecho a disfrutar.
Y toda la vida cuestionadas o enjuiciadas en nuestras decisiones o formas de vivir. Siempre con un imaginario pendiente de deconstruir para sobrevivir.
No hay, sin embargo, un discurso paralelo construido sobre las decisiones vitales masculinas. Si eres padre, muy bien. Qué monería, en el mejor de los casos. Si no eres padre, muy bien. Será que quieres dedicarte a tu carrera profesional.
Hay que ser muy valiente para ser madre en esta sociedad por todo lo que te viene.
Hay que ser muy valiente para no serlo por todo lo que te cuestionarán.
Hay que armarse de valor para ser mujer en este sistema patriarcal.
💬 Fragmento de «El sexo de las madres» de Sonia Encinas
