A muchas mujeres nos han educado para cuidar, administrar y sostener, pero no necesariamente para conocer, discutir y decidir sobre el dinero. La educación financiera también está atravesada por el género, y la falta de herramientas puede limitar nuestra autonomía en decisiones que atraviesan todo el ciclo vital: estudiar, trabajar, separarnos, maternar —o no hacerlo—, envejecer, invertir, heredar, proyectar.
Hablar del sexo oculto del dinero, hacerlo con una mirada crítica que quite velos y tabúes, nos dota de herramientas para disputar los lugares históricamente asignados.
En esta línea, quiero compartir con uds algunas lecturas imprescindibles con perspectiva de género.
¿Qué otras sumarías a las recomendaciones?







