La encrucijada de la salud mental invisible

Imagen reposteada de @lavidamadre.es

La salud mental está constantemente en la encrucijada del malestar y el bienestar de la salud de las mujeres y está influenciada por las crisis vitales, pero también en sentido positivo por los éxitos con los que se superan dichas crisis. En la atención sanitaria de las personas y, sobre todo de las mujeres, la dimensión psíquica de la persona estaba invisibilizada y sólo se habían trabajado los síntomas físicos, a los que se intentaba encontrar correlaciones con alguna enfermedad orgánica.

La división sexual del trabajo durante miles de años y el confinamiento de las mujeres en las paredes del ámbito doméstico, han hecho que los sentimientos propios y los de los miembros de la familia, así como los límites externos que marcaban su ámbito (su “campo”, en palabras de Giorgio Agamben), hayan constituido la vida y la experiencia inmediata de muchas mujeres. Tanto dentro como fuera de casa, la mujer se ha constituido como MEDIO PARA LOS OTROS. Actúa como los otros esperan y desean que actúe.

Por ello, para la salud mental de las mujeres ha sido una gran contradicción, por la sensación estimulada desde la cuna de la falta de valor propio, de no valer nada y el mandato de que han de ser perfectas para hacerse perdonar un determinado pecado original. La sensación de culpa flota en muchas de sus decisiones y es un factor que limita el que pueda tomar decisiones con libertad.

La imposición de ser madres ideales, perfectas a tiempo completo, que es un mandato de género, las hace olvidarse de ellas mismas. “Si no me ocupo de los demás, los demás no tiran hacia delante”. Ellas mismas se convierten en omnipotentes y omnipresentes, como si no pudieran hacer otra cosa que trabajar, para hacerse perdonar la culpa original. Además, los factores emocionales no se tienen en cuenta, y en la familia la mujer desempeña el papel de «agente de contención y salud» del resto de los miembros de la familia.

Fragmentos del libro «Mujeres, salud y poder» de Carme Valls Llobet


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