La madre es una persona

Este imaginario de la madre como un ser moralmente superior que tiene solo esa faceta, que ama a sus retoños desde el momento de la concepción, pura dulzura, paciencia, incondicionalidad y comprensión, que encarna todos los saberes necesarios para cuidar una vida, para quien no hay nada más importante que sus criaturas afecta nuestra vida.

En estos modelos, la madre no es una persona, es una entidad sobrehumana que se sacrifica gozosa y felizmente por el cuidado de la familia, porque su vida ya no le pertenece, es para los otros. Construye expectativas que cualquiera se siente con derecho a exigir y que podrían resumirse en la pregunta tantas veces escuchada –“¿Y la madre dónde estaba?”– sin que a nadie jamás le interese saber dónde estaba el padre.

Nosotras mismas vamos a intentar estar a la altura de esas expectativas, hacer esfuerzos imposibles para encajar haciendo tareas innecesarias y absurdas, cumpliendo con exigencias sin sentido, porque parece que eso es lo que deben hacer las buenas madres. Nosotras también queremos convertirnos en ese ser superior que nos dicen que tenemos que ser. ¿A qué costo?

Por más esfuerzo narrativo que se haga para convertirnos en otra cosa, las madres son personas buenas, malas, violentas, pacíficas, geniales, insoportables, estúpidas, inteligentes, sanas, enfermas, como el resto de los mortales. Hacer nacer a alguien no nos convierte en seres superiores.

Son personas como nuestras amigas, como las mujeres que conocemos, como las que nos caen bien y las que nos caen mal. Personas. Con heridas, con inseguridades, con miedos, con problemas, con agujeros existenciales, con deseos. Digámoslo otra vez: las madres son personas.

Es necesario que cada una de las que maternan pueda recordárselo a sí misma y a quienes la rodean, especialmente a la pareja y a la descendencia. Y aplicar ese mantra maravilloso que elaboró la psicoanalista y activista argentina Cristina Lobaiza Estrada : “Menos, mucho menos”. En sus propias palabras, “quizás no era tanto lo que había que hacer, como lo que había que dejar de hacer”.

💬 Fragmento de “Maternidad: ¿deseo o mandato?” de Mujeres Que No Fueron Tapa


Deja un comentario