Sobre el duelo, la toma de decisiones y la importancia del tiempo para ello

86870650_10158891837466789_2719328981202501632_o
Ilustración Korrig Anne

El embarazo se detuvo. El bebé dejó de crecer y nuestro mundo dejó de girar. ¿Cómo puede ser? ¿Por qué a nosotros, con tanto amor para dar?

Poco tiempo para asimilar una noticia tan inesperada, tan devastadora. Poco tiempo para tomar decisiones que no quisiéramos tener que estar en posición de tomar… ¡Y con tantas dimensiones a considerar!

No nos presiones, no nos apures. Necesitamos tu empatía y acompañamiento respetuoso, la información que tenés por tu formación y que podés compartir con nosotros para así evaluar qué hacer, cómo (intentar) seguir… Información, ni opiniones ni creencias, información, sin sesgos, con evidencia…

Si la pérdida es temprana, si no decidís por nosotros e intervenís el proceso (muchas veces medicalizándolo “de prepo”), contaremos con distintas posibilidades: elegir esperar a que el cuerpo se anoticie, despedirnos de nuestro bebé al propio ritmo, dando curso natural al devenir del proceso (manejo expectante), o que nos des medicación (manejo farmacológico), o que nos hagas un legrado/aspiración (manejo quirúrgico).

Si se produce una muerte intrauterina durante una gestación avanzada, también tendremos distintos desafíos que enfrentar, intentar un parto vaginal o una cesárea, incluso considerar el manejo de la lactogénesis, por mencionar algunos de los escenarios.

En cualquiera de estas situaciones, será sumamente importante tu apoyo continuo, antes, durante y después de la dura despedida. Por favor, no nos sueltes mientras sentimos que estamos desmoronándonos.

En la época actual, pareciera que “hacer” es más aceptable que “esperar”, y cuando de muerte hablamos, muchas veces la impotencia es tal que nadie quiere toparse con ella, entonces se sigue, de forma medio maníaca muchas veces, como si hubiera una “urgencia que resolver”, cuando la gran mayoría de las veces la “urgencia” no es tal.

A vos que nos estás acompañando: Por favor, detenete, respirá, sentí, pensá, empatizá. No decidas por nosotros, por favor no lo hagas, ni siquiera en el afán de “ayudarnos”, de intentar aliviar este dolor que inevitablemente tendremos que transitar…

(*) Natalia S. Liguori
Lic. en Psicología (MN 47.600 – MP 96.341)
natiliguori@yahoo.com
https://licenciadanatalialiguori.wordpress.com


Deja una respuesta

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s